Abrumado Por El Fuego

Abrumado Por El Fuego

"Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y la victimas; y la gloria de Jehová llenó la casa." 2 Crónicas 7: 1

El Rey Salomón se encontró con Dios en el fuego. Cuando dedicó a Dios el magnífico templo, se arrodilló en el suelo, extendió la mano hacia Dios y declaró el templo santo para Dios. Dedicó este magnífico templo a Dios como una casa de oración para todas las naciones, un lugar de encuentro para Dios y su pueblo, donde Dios respondía de manera tangible oraciones específicas. Cuando Salomón terminó su oración, Dios envió el fuego.
 
Es importante reconocer que la oración es nuestra tarea y que el fuego es la tarea de Dios. Oramos y Dios envía fuego.
 
Cuando el fuego de la presencia manifiesta de Dios consumió a todos los animales sacrificados, los sacerdotes fueron incapaces de mover siquiera un músculo porque la gloria de Dios era tan espesa en la atmósfera. Qué gran lección aprendieron ese día; lo que Dios hace al manifestar Su presencia siempre excede y reemplaza a lo que hacemos.
 
Señor Jesucristo, me humillo en Tu presencia hoy. Contéstame hoy con fuego. Reemplaza lo que hago por Ti, con lo que Tú puedes hacer por mí y a través de mí.

AÑO EN FUEGO
© Fred A. Hartley, III
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A menos que se indique lo contrario, se utiliza la Biblia Estándar en inglés (ESV).

Este encuentro diario con Cristo, que enciende el fuego, no tiene la intención de reemplazar su lectura diaria de la Biblia y el tiempo de oración, sino más bien sirve para motivarle a pasar más tiempo en Su presencia.
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